Un apunte sobre la licantropía



Según el estudio del profesor en Ciencias Naturales, Sir George  Dolphin, miembro del muy honorable Royal Sciencie Society, en su trabajo “Porfiria, licantropía, vampiros, y hombres lobo” (RSS 1895), ya mencionado anteriormente en este diario, de la misma forma de indicar que el vampirismo como tal, mitológico o de superstición regional no existe, dice que el “hombre lobo”, como tal tampoco existe.



La licantropía es enfermedad mental, en la que el paciente cree que es o que se ha transformado en un animal y se comporta de acuerdo a ello, aunque aun hoy no se le atribuye una explicación específica.



Pero  hay otra más generalizada que es atribuida a la magia, a lo paranormal a lo místico; podría desarrollarse como consecuencia de caracteres genéticos heredados, heridas producidas por otro licántropo, maldiciones u objetos mágicos.



Según indica el profesor Dolphin en si libro, la denotación de licantropía mística, como él la denomina, está limitada a la metamorfosis de seres humanos en lobos. La transformación suele ser temporal, y suele representar un hombre que se transformó a sí mismo, sacando lo más salvaje del ser humano.
                                        Representación de una posible transformación en hombre lobo.


Hay estudiosos que intentan encontrar similitudes esotéricas con la licantropía, denominándola como «transmigración de almas». Mientras que la licantropía como enfermedad se está empezando a entender, gracias al libro editado hace un año por Sigmund Freud, “La interpretación de los sueños”, 1899, no suele pasar de ser etiquetados como hombres lobos en los folclores locales, ubicando a los orígenes de la licantropía con la creencia en la reencarnación, una creencia en compartir almas entre los seres humanos y las bestias, y de una creencia en los fantasmas humanos que aparecen como animales no humanos después de la muerte.

En esta dirección, Dolphin indica que existe la superstición de que el hombre puede realizar un conexión en vida con el arbusto-alma (entiéndase espíritus de la naturaleza) de África del oeste y con el nagual (o nahual) de América Central, aunque no existe una línea de demarcación para ser dibujada en los argumentos lógicos ante la utilización de esta energía mágica, asumida por transmigrador, que es denominado en estos casos como mago.

 

En este sentido, algunos de nuestros más ilustres profesores de la Royal Sciencie Society, en sus viajes por todas las partes del planeta, han recogido las creencias de los hombres que en trance utilizan el cuerpo de otro animal, para poder realizar acciones que por si mismo no podrían realizar.

Esta creencia es curiosamente muy extendida, ya que tanto en el Norte y Centroamérica, y en cierta medida en África Occidental, Asia, Australia y otras partes del mundo, cada Hombre adquiere en la pubertad un espíritu tutelar.  El término licantropía evoca principalmente la metamorfosis en un lobo, la licantropía está en la práctica popular usada como la transformación en cualquier animal. En India y las islas asiáticas el tigre es la forma más común; en el Norte de Europa, el oso (ver los Berserkers nórdicos son un claro ejemplo); en Japón, el zorro tanuki; en África, el leopardo, hiena; y en Sudamérica, el jaguar. Aunque haya una tendencia para el animal carnívoro más importante del área para tomar el primer lugar en historias y creencia en cuanto a la transformación, las bestias menos importantes de presa y animales hasta inofensivos como el ciervo o el conejo también figuran prominentemente entre los medio-animales. Otro caso insólito es el hombre - tiburón de Polinesia y el hombre - cocodrilo de Indonesia y Egipto.

 

Recientemente, otro miembro de la Royal Sciencie Society, el Dr. Jekyll, aseguraba poder realizar este tipo de transformación, gracias al extracto de un brebaje que un colega trajo de la selva del amazonas, pero todo son habladurías, ya que el propio Dr. Jekyll, al no poder mostrar su tesis por problemas personales, según sus propias indicaciones, desapareció de Londres y en estos momentos está en paradero desconocido, aunque según se dice, se le ha visto alguna que otra tarde por las terrazas parisinas. Esperemos que pronto vuelva a la Royal Sciencie Society a explicarnos el éxito o fracaso de dichos experimentos.

Sir Burt Minorrot.

Member of Royal Sciencie Society.

Un apunte sobre porfiria




Según un estudio del profesor en Ciencias Naturales, Sir George  Dolphin, miembro del muy honorable Royal Sciencie Society,en su trabajo Porfiria, licantropía, vampiros, y hombres lobo (RSS 1895),  dice que la porfiria, también llamada “Vampirismo”, es un extraño trastorno de transmisión familiar (genético lo define científicamente) que provoca ampollas en el cuerpo de quienes la padecen cuando existe exposición a la luz solar. Parece ser que es una producción anómala de la sangre, que según dicen puede ser contagiosa y que si que sus consecuencias son fotosensibilidad, un deseo incontrolable de sangre (debido a una fuerte anemia), desagradables mutilaciones en las que orejas y nariz, los labios deformados, el retraimiento de las encías (lo que provoca que los dientes, sobretodo los caninos, colmillos, parezcan mucho más grandes), una palidez casi cadavérica y, finalmente, altera la personalidad del individuo, haciendo que pierda la cordura poco a poco hasta no ser más que una bestia hambrienta y rabiosa. Aunque pueden tener mucha fuerza, sus cuerpos y su salud es muy débil y acostumbran a vivir pocos años una vez la enfermedad se manifiesta del todo. Es por todo ello que los afectados son llamados malditos o vampiros, nada más lejos de la realidad.


En su teoría Dolphin alega que la creencia de la existencia de vampiros puede tener su explicación científica en la porfiria, ya que esta enfermedad hacen parecer a un ser humano como la viva y terrorífica imagen del las leyendas medievales sobre Vlac Tepes, El Empalador, un príncipe rumano del siglo XV, de la zona de Transilvania, cuyo sobrenombre Drácula era debido a que era hijo de Vlac Dracul y su séquito de cortesanos, últimamente más conocido en los diarios británicos como El Conde Drácula. Transilvania actualmente está dentro del Imperio Austrohúngaro.

Transilvania

  
Europa en 1890


Sir Burt Minorrot.

Member of Royal Sciencie Society.