Efectivamente, soy el Doctor Livingstone



Siguiendo con lago de historia adaptable a aventuras de Europe 1900, seguiremos con la exploración del gran continente salvaje y desconocido: África.

David Livingstone fue un médico y misionero británico, una de las mayores figuras de la historia de la exploración. Con observaciones astronómicas, estableció las situaciones correctas de las ubicaciones por donde pasó y realizó informes de botánica, geología y zoología. Además, en su calidad de misionero de profundas creencias religiosas, se convirtió en un firme defensor de la abolición de la esclavitud. Por todo ello, en la Gran Bretaña victoriana del S. XIX está considerado como un héroe nacional. Se hizo famoso por sus expediciones primero en el sur y luego en el este del continente africano. Fue el primer europeo en ver el maravilloso espectáculo de las Cataratas Victoria, navegó por el Zambeze y trató de encontrar las míticas fuentes del Nilo.

David Livingstone, nació el 19 de marzo de 1813 en la ciudad escocesa de Blantyre, pertenecía al seno de una familia humilde y muy religiosa. El artículo del misionero alemán Karl Gutzlaff, en el que animaba a las iglesias británica y estadounidense a enviar misiones a China, hizo mella en él desde muy pequeño, ya que desde ese preciso momento nació el deseo de viajar hasta este país para llevar la palabra de Dios y logró convencer a su padre de que los estudios de Medicina le podían ser muy útiles. Dos años después David ahorró dinero y se inscribió en la carrera de medicina en la universidad en Glasgow, pero sin dejar su formación religiosa presbiteriana.

Aunque la intención de Livingstone era irse de misionero a China, el estallido de la Primera Guerra del Opio en 1839 frustró su sueño. La Sociedad Misionera de Londres, a la que se había adscrito, le recomendó entonces las Indias Occidentales. En 1840, cuando ampliaba sus estudios de medicina en la capital inglesa, Livingstone solicitó una entrevista con el misionero Robert Moffat, que estaba viviendo en Kuruman (la actual Sudáfrica). Este se quedó sorprendido por la formación, la actitud y la capacidad de aquel joven y le convenció de que era la persona adecuada para ir hacia las vastas llanuras al norte de Bechuanaland, donde he vislumbrado el humo de miles de aldeas y donde ningún misionero ha estado jamás”. África ya no saldría de su cabeza.

A los 28 años, Livingstone llega a tierras sudafricanas. Y tres años después, contrae matrimonio con Mary Moffat, hija del misionero Robert Moffat, con la que tuvo cuatro hijos, y funda una misión en Kolobeng (a unos 30 kilómetros de Gaborone, en la actual Botsuana) en la que aplica sus conocimientos médicos para ayudar a la población. Además, logra convertir al Cristianismo al jefe local, Sechele.

En 1849, ocho años después de su llegada a África, decide adentrarse en tierras hasta ese momento no exploradas. Junto al aventurero inglés William Cotton Oswell, Livingstone penetra en el desierto del Kalahari y emprende así su primer gran viaje de exploración. Descubre el lago Ngami y dos años más tarde llega hasta el río Zambeze, convirtiéndose en el primer europeo que explora su curso superior.

En su segundo viaje, entre 1852 y 1854, logra conectar las ciudades de El Cabo y Luanda (en la colonia portuguesa de Angola) a través del Kalahari.

En 1855 se pone de nuevo en marcha con la intención de llegar desde el Atlántico hasta el Índico, encontrando lo que la población local las llamaba Mosioa-Tunya, “el humo que truena”, rebautizándolas como Cataratas Victoria, en honor de la reina de Inglaterra. Este espectacular salto de agua de 1,7 kilómetros de ancho y 108 metros de alto se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos de África austral.

En 1856, Livingtone llega a la desembocadura del Zambeze en el Océano Índico, convirtiéndose en uno de los primeros en atravesar el continente de oeste a este en esa latitud.

Uno de los principales problemas con lo sque solían toparse los aventureros europeos a la hora de iniciar aventuras de largo tiempo, era el azote de enfermedades como la malaria, la disentería o la enfermedad del sueño. A ello se le debe sumar la imposibilidad de usar animales de tiro por la accidentada geografía, lo intrincado de la selva y a la oposición de las tribus que allí habitaban.

Cuando regresó a Londres y relató sus descubrimientos empezó a labrarse fama de intrépido explorador y consiguió apoyos para su próxima aventura, que pretendía demostrar la navegabilidad del río Zambeze para convertirlo en importante vía comercial. Entre 1858 y 1863 exploró de nuevo este río, pero el descubrimiento de una serie de rápidos le hizo darse cuenta de lo inútil de su propósito. Para mayor infortunio, perdió a buena parte de sus acompañantes occidentales, entre ellos su hermano Charles y su mujer, quien falleció de disentería. Todo ello motivó que, a su regreso, fuera muy criticado en Inglaterra. Pese a todo, consiguió que la Real Sociedad Geográfica londinense le encargara un nuevo reto, la búsqueda del nacimiento del río Nilo.

En enero de 1866, inicio el nuevo desde la isla de Zanzíbar, pasando al continente desde la actual Tanzania. Sin embargo, le esperaba un nuevo fracaso. Empezó quedándose prácticamente solo, pues sus porteadores y la mayoría de sus ayudantes le fueron abandonando; luego le robaron los medicamentos y suministros y, finalmente, empezó a sufrir problemas de salud. Aun así descubrió dos lagos y un río hasta entonces inexplorados y llegar hasta las riberas del lago Tanganica, en concreto a la localidad de Ujiji. Estaba exhausto y sin comida y salvó su vida porque unos comerciantes árabes se ofrecieron a ayudarle.

Durante más de tres años, nadie tuvo noticias suyas, por lo que en octubre de 1869 el periodista estadounidense Henry Morton Stanley, que trabajaba para el New York Herald, recibe el encargo de ir a buscar a Livingstone. Tras su famoso viaje siguiéndole la pista, Stanley llega a Ujiji donde encuentra al explorador, momento en que se produce el famoso saludo “Doctor Livingstone, supongo”. Sin embargo, aunque hicieron buenas migas y exploraron juntos el norte del lago Tanganica, el periodista no logró llevarlo de vuelta a Europa. En 1872 se separan y Livingstone decide permanecer en África.

En ese momento, Livingstone tenía ya casi sesenta años. Poco más de un año después, asediado por la malaria y la disentería, Livingstone fallece en un poblado de la actual Zambia. Su cadáver fue conservado en sal y trasladado hasta la costa para, desde allí, hacer el viaje de vuelta a Inglaterra. Fue enterrado en la Abadía de Westminster aunque sus dos más fieles ayudantes enterraron su corazón bajo un árbol para que no abandonara del todo el continente que tanto le atrajo y en el que pasó buena parte de su vida.   

Burt Minorrot

Fuentes:

1 comentario:

  1. Buenas tardes.

    Llevaba varios días para entrar con tiempo y escribir para comunicaros mi alegría de que vuelva a ver movimiento en el blog de este juego tan esperado, al menos por mi parte, cuando me he llevado la sorpresa de que había una nueva entrada. Espero que el proyecto vuelva a avanzar ya que deseo enormemente que vea la luz.

    Mucha suerte y mucho ánimo

    Diego

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